LA VIRGEN DE LAS INJURIAS, PATRONA DE CALLOSA
“Callosa d’En Sarriá y los pueblos de esta comarca de la Marina pasan a formar parte del Reino de Valencia en 1244 por el Tratado de Almizra. El rey don Jaime I donó esta villa a uno de sus capitanes, fundando una colonia cristiana.
En 1290 es señor de estas tierras En Bernat de Sarriá, quien erigió en Callosa una iglesia, aclamando por patrona, según una venerada tradición, a la Stma. Virgen del Remedio, imagen que el propio soberano regaló a los fieles de Callosa.
Hace siete siglos la Callosa cristiana y su Patrona nacieron juntas, para no separarse en la historia.
En el altar mayor de aquel primitivo templo quedó durante más de tres siglos la imagen de la Virgen, siendo el centro del culto y de la devoción de los callosinos, hasta que en 1582 sobrevino la agresión de los piratas argelinos.
A lo largo del siglo XVI fueron frecuentes los ataques de los corsarios. Los sarracenos del país estaban en continuo trato con los moros de “la mar”. Los moriscos de Callosa enviaron cartas Argel, proponiéndole que viniese con árabes y turcos contra la villa, prometiendo sumarse a ellos. Llegaron al Albir 22 galeotas para lanzarse sobre Callosa.
Plantaron su campamento en los mismos muros de la villa. El número de atacantes excedía en mucho al de los cristianos que se les habían de oponer. Sorprendiéndose éstos por lo inesperado del ataque y considerándose inferiores en número, optaron por retirarse, poco a poco, al interior del castillo.
Así transcurrió algún tiempo, que los moros, sin enemigo por entonces que les hiciera frente, aprovecharon para asaltar, robar y saquear todo el pueblo y la iglesia.
Entre tanto, los cristianos se sintieron fortalecidos con el auxilio del Señor y de la Virgen e intentaron una salida del castillo hacia el campo moro. Pronto se impusieron por su valor las armas cristianas, hasta poner en fuga a los moros, que buscaron sus embarcaciones para ausentarse de estas costas.
Los cristianos se reunieron presurosos, para dirigirse a la iglesia y rendir tributo de gratitud a la Virgen del Remedio. Pero vieron, llenos de estupor, que el odio sarraceno había invadido también y desmantelado la misma casa de dios y la imagen de maría no aparecía en su sitio. La buscaron y la encontraron en el lugar donde los árabes habían instalado su campamento.
Ya no era la Señora del plácido mirar y de semblante dulce y sereno; allí quedaba su busto destrozado, rotos sus miembros la cabecita del Niño Jesús violentamente separada del tronco.
Recogida con toda veneración, y no pudiéndose colocar en la iglesia, que había quedado totalmente destruida, fue trasladada a casa de la viuda del Capitán Briones, esforzado jefe de los cristianos, que había encontrado gloriosa muerte en la lucha contra los moros. Aunque pronto se restauró la iglesia, no quisieron por entonces renovar la imagen, ni llevarla al templo, por inspirarles mayor devoción venerarla destrozada y en el domicilio particular de los sucesores de quien perdió la vida defendiendo heroicamente al pueblo.
Allí permaneció durante 137 años, hasta que en 1721 llegó a Callosa Fray Pablo de Valencia, para fundar un convento de Capuchinos. Por una serie de circunstancias que este insigne religioso, vino a levantase el convento a las puertas de la población y sobre el mismo campo donde se encontró la imagen profanada, injuriada, de Nuestra Señora del Remedio.
Enterado de que se conservaba tal imagen, la pidió a la familia que la guardaba, y se entregó para que se colocara en el altar mayor de la iglesia del convento que se estaba levantando.
Fray Pablo la envió a Valencia para que fuera restaurada por mosén Pedro Bas, quien la renovó completamente y, conocedor de la historia que había provocado su destrozo, le puso palma de martirio en su mano derecha, devolviéndola a Callos con el título de “Virgen de las Injurias”, por las muchas que recibió por parte de los moros y moriscos. Con esta advocación se conoce y venera desde entonces.
En 1835 salieron de Callosa los capuchinos a consecuencia de la exclaustración.
El año 1855 el cólera morbo asiático causaba estragos en Callosa. Agotados todos los recursos de la medicina y pérdidas las esperanzas de salvación, el pueblo se acuerda de su Madre y acude a Ella, invocando su protección en pública rogativa. La historia consigna lo sucedido: “Contándose a la sazón trescientos dieciocho enfermos de gravedad y muchos sin esperanzad de vida, al día siguiente quedaron curados doscientos noventa, y los restantes notablemente aliviados…”
La gratitud del pueblo se manifestó ese mismo año, al proclamar a la Virgen de las Injurias Patrona principal de la villa; y en 1858 el clero, autoridad y vecinos prometen y se obligan a celebrar fiesta solemne, anual y perpetua en honor a su Patrona. La primera fiesta de la Virgen tiene lugar en 1859. Al año siguiente, 1869, se celebra la primera fiesta con “filaes de moros i cristians”. Al principio fueron dos “filaes” por bando: de la Llana y Macarels, moros; y Tomasins y Capeta, cristianos. A partir de estos años van apareciendo nuevas “filaes”, va aumentando el número de festeros y se les da más realce y esplendor a los festejos.
En agosto de 1936 la primitiva imagen de la Patrona fue quemada, salvándose de las llamas el ramillete de flores, que hoy lleva en la mano derecha como símbolo de su doble martirio.
En 1939 otro gran escultor valenciano, don Antonio Ponsoda, hizo la actual bellísima talla. En octubre de 1982, el Ayuntamiento, en memorable y solemne sesión, la nombró alcaldes Honoraria perpetua de la villa.
El año 1948 forma parte del cortejo de imágenes veneradas de la virgen que acompañaron triunfalmente por Valencia a Nuestra Señora de los Desamparados. Allí, con su Patrona, estuvieron las filadas de Moros y Cristianos de Callosa.
El 10 de octubre de 1954 es la fecha cumbre de la Coronación Pontificia y Patronazgo Canónico de la Virgen de las Injurias, efemérides que coincide con la celebración del VII centenario de la conquista de Callosa por el rey don Jaime I y la entrega que hizo a la villa de la primitiva imagen de la Virgen del Remedio".